Juventud, trayectoria de vida y desigualdad

 

Mesa de Trabajo 11

 

Coordinadores

 

Jorge Rodriguez

CELADE, División de Población
CEPAL, Santiago de Chile
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Patricia Vargas

Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas
Universidad de Guadalajara. México
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La juventud es un período especial de la vida. Algunos especialistas destacan su condición de “fase final de preparación para la adultez” y, en consecuencia, usan la noción de moratoria para capturar la esencia de la juventud. Tal moratoria está lejos de ser inactividad, letargo o receso, pues corresponde a una transición durante la cual se apartan del papel totalmente dependiente de los niños pero se preparan para asumir el papel de adultos, es decir el papel de generador autónomo de ingresos y/o el papel de encargado/a de una familia. Por tanto, esta fase vital está marcada por la formación y la adquisición de capacidades y atributos necesarios para el desempeño adulto. El puente entre la moratoria y la vorágine que caracterizan a los jóvenes, es la dependencia, en particular respecto de la familia. Se subentiende, así, que hay un subsidio familiar que permite a los jóvenes vivir este período con una cierta garantía de apoyo, pese a que ya están física e incluso sicológicamente preparados para valerse por sí mismos.

La anterior descripción es más bien típico-ideal, pues en muchos sentidos los jóvenes alcanzan plena independencia, en ocasiones hasta económica y residencial, sin perder su calidad de tales en la medida que aún no asumen roles plenamente adultos. Como contrapartida, no es raro que haya jóvenes, con roles adultos pero aún dependientes de sus familias. Vale decir, la emancipación de los jóvenes es, en muchos sentidos, un proceso cuya culminación es la independencia (de decisiones, de residencia y de ingresos) respecto de sus progenitores. De esta forma, es posible diferenciar analíticamente entre hitos y procesos. Los primero son decisiones o comportamientos cuya materialización implica un cambio de estado, es decir pasar de un grupo de la población a otro. Los segundos corresponden a transiciones con fluctuaciones y negociaciones, cuyo contenido, duración y alcance pueden ir cambiando con el tiempo. Por cierto, los procesos de emancipación familiar (tan relevantes para los jóvenes) tienden a culminar con hitos de iniciación que marcan el paso a la adultez o a una condición de joven con estatus especial de autonomía.

En suma, y como es sabido, definir juventud no es asunto sencillo y por lo mismo no es extraño que muchos estudios, definiciones oficiales y políticas públicas eviten entrar en las complejidades conceptuales y opten por considerar a la juventud solo como un grupo etario (normalmente entre los 15 y los 29 años).

Ahora bien, este énfasis en la moratoria tiende a relegar a un segundo plano o hasta invisibilizar los numerosos hitos de iniciación así como los a veces graduales procesos de empancipación que se experimentan durante esta etapa. Un rasgo distintivo de tales hitos es que en el pasado conducían a la adquisición casi automática de la adultez y a la finalización de la juventud mientras que en la actualidad se enmarcan en la juventud o al menos no son del todo incompatibles con el proceso formativo o la transición a la adultez. Por lo mismo, el objetivo de la Mesa sobre Juventud del Segundo Congreso de ALAP será reunir un conjunto de presentaciones destinadas a describir y analizar la trayectoria de estos hitos, con especial referencia a los países de la región. A continuación se sugieren los principales hitos a tratar, dando particular atención a los que podríamos denominar “sociodemográficos”.

  • Iniciación sexual.

  • Iniciación anticonceptiva.

  • Iniciación nupcial.

  • Iniciación reproductiva.

  • Iniciación migratoria (dentro o fuera del país) y/o partida del hogar de origen.

  • Ingreso al mercado de trabajo.

  • Ingreso a la educación superior.

  • Emancipación doméstica (autonomía de decisiones).

  • Emancipación residencial (autonomía de vivienda).

  • Emancipación económica (autonomía de ingresos).

Los siguientes hilos conductores se proponen para articular las propuestas: (a) la desigualdad en sus dimensiones socioeconómicas, étnicas y de género; (b) el cambio histórico, tanto en términos cuantitativos como cualitativos; y (c) las comparaciones, tanto entre países de la región (incluso entre regiones de un mismo país) como respecto de otras zonas del mundo.

A modo de orientación se ofrecen a continuación un conjunto de preguntas guías para motivar las presentaciones:

¿cómo se ha modificado la edad de los distintos hitos de iniciación o procesos de emancipación en los últimos años en los países de la región?

¿de qué envergadura son las desigualdades sociales, étnicas y de género en materia de hitos de iniciación y procesos de emancipación?

¿cómo se relacionan los hitos de iniciación con el paso de la juventud a la adultez?

¿cuáles con los contenidos y cómo han ido cambiando en el tiempo los procesos emancipatorios?

¿qué relación hay entre los hitos de iniciación y los procesos emancipatorios?

 
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