9.1 Población, derechos y educación
Coordinadora: María Franci Alvarez (Argentina)
Latino
América presenta un panorama cada vez más heterogéneo,
de sociedades cada vez más diferenciadas, en las que
se combina una mayor diversidad cultural con crecientes desigualdades
sociales y económicas.
En este difícil contexto, la totalidad de los países
de América Latina asumieron el compromiso de garantizar
a sus nuevas generaciones una educación de calidad para
todos. En 1990 los mandatarios de casi todos los países
del mundo reunidos en Jomtien (Tailandia), suscribieron la Declaración
Mundial sobre Educación para Todos, con el fin de hacer
realidad uno de los puntos contenidos en la Declaración
Universal de Derechos Humanos: “toda persona tiene derecho
a la educación”. Diez años más tarde,
en el Foro Mundial de Educación de Dakar, los países
reafirmaron su compromiso por una educación de calidad
para todos, para lograr que todos los niños y todas las
niñas del mundo tengan acceso y logren completar el ciclo
educativo básico.
La obligatoriedad de la educación básica y la
gradual ampliación hacia la educación media configuran
metas de la política educativa que se articulan con una
demanda creciente de las sociedades de la región. Hoy
resulta indiscutible que el acceso al conocimiento es un derecho
universal. También es claro que la calidad educativa
no es reductible a la terminalidad de los niveles educativos
básico y medio, por lo que garantizar una educación
de calidad para todos en un contexto social cada vez más
complejo, en el cual se agudizan las desigualdades sociales
es, sin duda, el desafío educativo más sustantivo
para la región.
En esta sesión se convoca a presentar investigaciones
que aborden las desigualdades regionales, étnicas, generacionales,
de género y/o de ingresos, en el acceso, permanencia,
terminalidad y calidad de la educación formal, entre
otras problemáticas vinculadas.
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